Durante los últimos 100 años, las Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s) han ido ocupando los espacios que los gobiernos dejan vacíos en cuestión de servicios comunitarios. Es allí donde las promesas incumplidas, los abusos, la ineficacia o la indiferencia de los gobernantes han propiciado que la sociedad se organice para realizar sus propias demandas, a través de las también llamadas Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC’s).
Sin ánimo lucrativo, partidista o electorero, estas organizaciones trabajan arduamente, tendiendo puentes entre los gobiernos y la sociedad, especialmente en aquellas áreas donde se encuentran los sectores sociales más desprotegidos o yacen temas prioritarios (pero poco rentables para quienes detentan el poder político-económico) como la ecología o los derechos de los grupos vulnerables.
Por lo tanto, la intención de las ONG’s u OSC’s no es trabajar a favor o en contra sino con los gobiernos, gestionando acciones positivas que redunden en beneficio de la humanidad. De hecho, aún sin saberlo, millones de personas en todo el mundo se han beneficiado con su labor.
Para efectos ilustrativos, tomaremos como ejemplo una especie particular de éstas organizaciones: los llamados “clubes de servicio”. Entre los más conocidos se encuentran el “Club Rotario” (Rotary International) y el “Club de Leones” (Lions International). Contrario a lo que muchas personas suponen, los clubes de servicio están bien lejos de ser un ambiente exclusivo para la élite social o empresarial. Sus puertas se encuentran abiertas para todo aquél que tenga la disposición de compartir ciertos recursos (no necesariamente dinero) tales como: tiempo, habilidades, talento o conocimientos en beneficio de la sociedad, en un ambiente de amistad y compañerismo.
Al día de hoy, el mayor logro obtenido por Rotary International transformó al mundo para siempre: ésta organización se fijó desde el año 1985 la meta de erradicar la poliomielitis de la faz de la Tierra. En ese año, se estimaba que existían 350,000 casos de polio distribuidos en 125 países. Al año siguiente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptó este programa para realizarlo en forma conjunta con los rotarios. Desde entonces a la fecha, 3 de los 5 continentes (América, Europa y Oceanía) han sido declarados libres de este terrible mal.
Según cifras de la propia OMS la poliomielitis ha sido erradicada en un 99.7%, ya que en la actualidad solo existen 4 países (3 en Asia y 1 en África) considerados endémicos. Lo anterior representa el número más bajo de países infectados en la historia. Lamentablemente, debido a circunstancias políticas y religiosas en Afganistán, India, Nigeria y Pakistán, no ha sido posible inocular a gran parte de su población contra este flagelo.
Además del proyecto, los rotarios han aportado desde siempre no sólo sus recursos, sino sus propias personas para las jornadas de vacunación. Miles de ellos en todo el mundo han participado en las campañas de vacunación, suministrando la “gota de la vida” a millones de niños. Además, la totalidad de la sustancia activa con la que se elabora el medicamento es comprada con las aportaciones económicas de los rotarios (que suman más de 1,200,000 socios en alrededor de 160 países) quienes la entregan a los gobiernos para su procesamiento.
Muchos de nosotros y nuestros hijos nos hemos beneficiado con esta increíble acción humanitaria, pero solo unos cuantos saben la verdad, y la razón es muy sencilla: el gobierno no informa a la sociedad de esto (algo muy conveniente, para “colgarse la medalla” haciendo caravana con sombrero ajeno), y por su parte Rotary International tampoco “cacareaba el huevo” ya que desde siempre ésta organización adoptó (y durante muchos años siguió) el criterio de no divulgar sus acciones, puesto que hacerlo no se consideraba ético.
Debido a ello, los socios se limitaban a realizar el lema “service above self” (que en castellano se ha traducido como “dar de sí, antes de pensar en sí”) prácticamente en el anonimato. Esta manera de conducirse, aunada a la falta de información, ha propiciado que la sociedad se forme una imagen errónea de lo que en el fondo es Rotary International, habiéndose hecho a la idea de que la organización es frívola y elitista. Nada más alejado de la realidad. Por lo tanto, los rotarios se vieron obligados a cambiar su política de anonimato, y en consecuencia ahora informan abiertamente sobre sus acciones realizadas en beneficio de la humanidad.
Se pueden mencionar muchos otros ejemplos de ONG’s que mantienen un lazo estrecho e indisoluble entre la sociedad y los gobiernos, tales como la Cruz Roja o Green Peace. Y aunque su estructura interna difiere de la adoptada por los clubes de servicio, el común denominador en todas ellas (y al mismo tiempo, lo que las distingue de otras formas de organización) es el servicio humanitario, el trabajo a favor de cualquier persona que lo requiera, sin distinción de raza, sexo, ideología política, edad o religión.
En la actualidad, existen en México miles de estas organizaciones, cuyo objetivo es intentar mejorar, a través de una diversa gama de acciones, la calidad de vida de sus habitantes.
Ciertamente, cualquier persona tiene la capacidad de realizar algo en beneficio de otros, así como la libertad de actuar en forma independiente, lo cual es muy loable. La diferencia al hacerlo de manera conjunta es que los beneficios siempre serán mayores.
Por supuesto que nunca faltarán las oportunidades para actuar, así como tampoco los pretextos para no hacer nada. Existen quienes deciden crear conciencia y tomar acción, y aquellos que prefieren sentarse a esperar, para después lamentarse o criticar… o bien recibir cómodamente los beneficios, si es el caso.
Y en ese sentido, me atrevo a preguntarle ¿qué está haciendo usted por su comunidad?
